Los probióticos son microorganismos (bacterias y levaduras) vivos que, si se consumen con moderación (con mayor frecuencia más que en grandes cantidades), son buenos para la salud (facilitan la digestión y la absorción de nutrientes, fortalecen el sistema inmunológico, son fuente de vitaminas, contribuyen al buen funcionamiento del intestino). Pueden obtenerse a través de alimentos o de suplementos y favorecen el desarrollo de la flora microbiana en el intestino.
Para simplificar, los probióticos se encuentran típicamente en alimentos ricos en bacterias y levaduras como el yogur, queso y otros productos lácteos, así como en alimentos fermentados como el chucrut y el kefir.
O sea que los probióticos se encuentran en muchos de los alimentos que estamos preparando y consumiendo (aunque no son los únicos):
yogur
chucrut
kéfir
kimchi
natto
miso
vinos y vinagres
kombucha
tempeh
sufí
tamari
masa madre
levadura de cerveza
quesos blandos
chocolate negro
suero de manteca
miel (propiedades probióticas y antibióticas)
Todos estos alimentos son ricos en diferentes cepas (tipos) de probióticos y otros nutrientes por lo que hay que destacar la importancia de consumir diferentes tipos de alimentos fermentados (ya que no todos aportan las mismas bacterias) para aumentar la diversidad bacteriana. A mayor diversidad de la microbiota, menores riesgos para la salud.
Simplificando: ¿Cómo se hace un probiótico en casa?
Marinando vegetales en sal o en una solución de sal y agua durante mucho tiempo lo que hace que produzcan ácido láctico (lactofermentación o fermentación láctica), también marinando frutas cuyo azúcar se transforma en alcohol (fermentación alcohólica) o fermentando alcoholes para transformarlos en vinagre (fermentación acética)
. Durante todos estos procesos se forman los probióticos.
Debemos tener en cuenta que si se calientan (más allá de los 47ºC) o se cocinan, pierden el valor probiótico.
Hay autores que incluyen las aceitunas y los encurtidos dentro de la categoría probióticos, pero el vinagre que actúa como conservante es demasiado ácido y las bacterias no pueden sobrevivir en tanta acidez.
Le pregunté a Katita qué pasaba si encurtíamos vegetales en vinagre casero (orgánico, sin pasteurizar). Y la respuesta estaba en esa página:
“Por eso llamaría un fermento hecho con vinagre vivo un “acetofermentado” y no un “lactofermentado.” Lo que está contribuyendo a las cualidades probióticas del producto final es el vinagre mismo y no los microbios presentes en las verduras (como lo son en un lactofermentado)."
EL CONSUMO DE ALIMENTOS LACTO FERMENTADOS SIEMPRE DEBE FORMAR PARTE DE UNA DIETA VARIADA Y EQUILIBRADA, COMPLEMENTADA CON FRUTAS Y VERDURAS FRESCAS.
Beneficios de los alimentos fermentados
(según Sandor Katz)
La fermentación predigiere los alimentos lo que los hace más fáciles de digerir, aumenta la biodisponibilidad de los nutrientes contenidos en dichos alimentos, y, en muchos casos, genera nutrientes adicionales o elimina anti nutrientes (por ejemplo, oxalatos y fitatos que impiden que el cuerpo absorba minerales) y toxinas.
WEBGRAFÍA:
“Prebióticos y probióticos, una relación beneficiosa”, Ada Lydia de las Cagigas Reig y Jorge Blanco Anesto
Sandor Katz (“El Arte de la Fermentación”)
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